Jardín en terrazas y balcones

Las jardineras y las macetas son en este caso, también los elementos imprescindibles y con ellos hemos de conjugar las posibilidades que nos ofrece el espacio disponible. Si en la terraza hay mayor libertad de movimientos, en el balcón, o el alféizar de una ventana, las condiciones vienen impuestas por la orientación el edificio.

Pequeños arbolillos, arbustos y plantas herbáceas son los distintos tipos de plantas posibles en la terraza. Al estar la mayoría de ellas de modo permanente en el exterior, la selección de las mismas deberá hacerse cuidadosamente, teniendo en cuenta las condiciones climáticas de nuestro lugar de residencia.

Cada uno de los tres grandes tipos en que puede dividirse el clima ibérico, el atlántico, el mediterráneo y el continental, impone unos determinados requisitos.

En las regiones atlánticas del norte, las diferencias térmicas no son acentuadas y el grado de humedad suele ser alto, lo que permite el cultivo de especies como boj, brezo, azalea, camelia, anémona, primavera, lirio, ranúnculo, coleo, pensamiento o begonia.

En las regiones mediterráneas hay que contar un prolongado período de sequía estival, aunque las temperaturas invernales son suaves. En consecuencia, plantas indicadas podría ser adelfa, aligustre, boj, hibisco, retama, buganvilla, hiedra, glicinia, jazmín, clavel, azucena o geranio.

En el interior de la Península, con notables oscilaciones térmicas, un período seco y muy caluroso en verano y heladas, a veces intensas, en invierno, podríamos tener, jara, orégano, tomillo, tulipán geranio, petunia o salvia.

En los balcones cabe la posibilidad, en invierno, de retirar al interior de la vivienda las especies más delicadas y evitar que los hielos las maten.

También una protección sencilla, como puede ser una simple lámina de plástico que las cubra, es muchas veces suficiente.

Si el balcón está orientado al sur o al oeste, la insolación puede ser intensa y hay que tener en cuenta que las paredes también se calientan y después, cuando ya no da el sol, emiten ese calor que incidirá sobre las plantas. Esto obliga a menudo a que los riegos sean más abundantes de lo habitual para cada especie.

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